Hay pisos que sirven para dormir.
Y hay pisos que sirven para vivir mejor.
Este apartamento en La Fosca, Palamós, es de los segundos.
Está en una comunidad tranquila, cuidada y con piscina, de esas que da gusto enseñar y más gusto todavía disfrutar. Tiene 44 m² construidos, muy bien aprovechados, con 1 habitación doble con armario empotrado, 1 baño completo y un salón-comedor con cocina integrada que resuelve el espacio sin inventos raros.
Desde el salón sales a una terraza con vistas a los jardines y a la piscina, perfecta para desayunar al aire libre, cenar sin prisa o hacer eso tan mediterráneo de no tener ninguna gana de entrar en casa.
El edificio tiene ascensor, que siempre suma. Y además, en la parte superior, la comunidad cuenta con una terraza compartida con lavadero y dos lavadoras, algo práctico, sí, pero lo bueno no es solo eso: desde allí hay unas vistas al mar espectaculares. Vamos, que incluso tender la ropa aquí tiene más categoría.
Y luego está la ubicación, que juega a favor desde el minuto uno. La playa de La Fosca está a un paso y, si te apetece caminar, tienes cerca el Camí de Ronda, S’Alguer y Castell, rincones que mucha gente visita unos días al año y que aquí puedes disfrutar casi como patio trasero.
Palamós, además, no necesita mucha defensa. Tiene mar, vida, restaurantes, servicios, puerto, escapadas bonitas alrededor y ese punto cómodo que hace que venir un fin de semana se convierta fácilmente en querer venir siempre.
En resumen: un apartamento coqueto, práctico y muy bien ubicado, ideal para quien busca una segunda residencia con encanto, una buena inversión o un sitio donde desconectar sin complicarse la vida.
Lo ves, te encaja y ya está. A veces no hace falta darle tantas vueltas.
Ref. V.430






































