No necesitas encender la luz. En serio.
Este piso tiene una cosa que no se ve en los portales inmobiliarios: entra el sol hasta en los días nublados. Y eso, lo sabes tú y lo sé yo, se agradece más que una cerveza fría en agosto.
Está en una segunda planta (sin ascensor, de momento, pero con espacio para ponerlo, que eso ya es otra historia).
Y sí, cuando subes y llegas, te compensa.
Tiene 3 habitaciones grandes, con armarios empotrados (nada de Ikea de 90 euros que se tambalean).
2 baños (uno en suite, porque el que madruga no tiene por qué esperar).
Una cocina independiente tipo office, amplia, para desayunar sin darte codazos.
101 metros útiles (que cunden), 110 construidos.
Suelos de terrazo claro, pulido, con ese brillo que solo lo da el buen cuidado y la luz natural que entra a raudales.
Y aunque no lo parezca, el edificio cuenta con una terraza comunitaria tipo solárium para que subas a desconectar, leer, tomar el sol o lo que te dé la gana.
Además, tienes plaza de parking en el mismo edificio (sí, te quitas ese marrón de buscar sitio a las ocho de la tarde).
Está a 10 minutos andando del centro. No lo típico de “bien comunicado” que luego es una odisea. Aquí caminas, llegas y punto.
Escuela a la vuelta de la esquina. Zona tranquila. Bien conectada. Sin postureos.
Esta casa es para ti si…
- Buscas luz y no solo metros.
- Quieres vivir cerca del centro, pero sin el ruido ni el caos.
- Necesitas espacio de verdad.
- Te gusta lo sencillo, lo práctico, lo que se siente como hogar al entrar.
Y si tú no la quieres, tranquilo. Ya hay alguien con buen ojo preparando la visita.
¿Te interesa?
Dímelo pronto.
Ref. V.406























