Hay casas que se explican con metros, plantas y dormitorios.
Y luego hay casas que se entienden en cuanto entras.
Esta es de las segundas.
En la zona de Volta de l’Ametller, en Sant Feliu de Guíxols, encontramos esta casa independiente y esquinera, reformada recientemente, con una distribución cómoda, mucha luz y una terraza privada que cambia por completo la forma de vivirla.
La vivienda se distribuye en planta baja más dos plantas.
En la planta baja está la zona de día: un espacio abierto de salón-comedor con cocina integrada, pensado para vivir sin pasillos inútiles ni rincones desaprovechados. La cocina, moderna y blanca, se integra con naturalidad en el comedor y el salón, creando una estancia práctica, luminosa y muy agradable para el día a día. En esta misma planta hay también un baño.
En la primera planta encontramos tres dormitorios y un segundo baño. Estancias tranquilas, con armarios, tonos claros y esa sensación fresca de casa mediterránea que no necesita gritar para gustar.
Y arriba, la sorpresa: una terraza privada de unos 20 m², con orientación oeste y vistas despejadas al pueblo y a la montaña. Un espacio para desayunar sin prisa, tomar el sol por la tarde, cenar fuera en verano o simplemente sentarte un rato y acordarte de que no todo en la vida tiene que ser correr.
La casa cuenta con calefacción por aerotermia y aire acondicionado con bomba de calor mediante splits, así que no es solo bonita en fotos: también está preparada para vivirla todo el año.
La reforma, realizada hace apenas uno o dos años, le da ese punto que busca mucha gente y encuentra pocas veces: una casa lista para entrar, luminosa, cuidada, sin gastos de comunidad y en un barrio tranquilo.
Y la ubicación tiene su gracia.
Porque estás en una zona residencial tranquila, pero a 10 minutos andando de la playa de Sant Pol. Literal. Lo bastante cerca para ir caminando al mar y lo bastante apartada para volver a casa y tener calma.
No tiene parking privado, pero sí zona de aparcamiento en el entorno.
Es una casa ideal para quien busca una vivienda habitual cómoda, una segunda residencia en la Costa Brava o simplemente un pequeño refugio mediterráneo donde vivir mejor.
Porque eso es lo que tiene esta casa.
No es enorme.
No pretende parecer un palacio.
No necesita hacerlo.
Es luminosa, esquinera, reformada, tranquila y con terraza.
Un nidito cerca del mar.
Y eso, cuando lo encuentras, conviene mirarlo con calma.
Ref. V.161

























