Hay viviendas en las que la terraza es un añadido.
Aquí no.
Aquí tienes un solárium privado con vistas abiertas a la montaña, espacio para poner una mesa, tomar el sol, cenar fuera o simplemente desconectar cuando llegas a casa.
Y eso se disfruta más de lo que parece.
La vivienda está situada en una segunda planta, en una zona tranquila y cómoda para vivir, con supermercados justo enfrente y facilidad para encontrar aparcamiento en los alrededores.
En el interior encontramos una distribución práctica y pensada para una familia.
Dispone de 3 habitaciones, una de ellas doble, 2 baños, un salón-comedor amplio y luminoso y una cocina equipada, con una gran superficie de trabajo y espacio para comer cómodamente.
El salón tiene salida directa al balcón delantero, algo que aporta mucha luz natural y sensación de amplitud durante buena parte del día.
Las habitaciones también cuentan con entrada de luz exterior y ofrecen espacio suficiente tanto para dormitorios como para montar un despacho o zona de estudio.
Pero volvamos arriba.
Porque probablemente sea ahí donde entiendas por qué este piso tiene algo diferente.
Un solárium amplio, privado y con vistas a la montaña donde puedes crear una zona chill out, poner una mesa grande para reuniones familiares, tomar el sol o disfrutar de las tardes sin tener que salir de casa.
Además, dispone de una zona auxiliar/lavadero que aporta ese espacio extra que siempre termina haciendo falta.
No es un piso para quien busca simplemente cuatro paredes.
Es para quien quiere llegar a casa, abrir las ventanas, tener luz, espacio y poder subir a su propia terraza cuando le apetezca.
Si eso es lo que estás buscando, merece la pena venir a verlo.
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