Hay propiedades que se anuncian.
Y luego hay propiedades que se descubren.
Esta es una de esas.
En pleno corazón urbano de Girona, se encuentra esta residencia histórica construida en 1936, un piso que no envidia a una casa y con presencia, con memoria y con una personalidad que no se puede improvisar en una reforma de catálogo.
Porque aquí no hablamos solo de metros.
Aunque los tiene: 389 m² construidos sobre una parcela de 874 m².
No hablamos solo de habitaciones.
Aunque también: 5 dormitorios, 4 baños, plaza de parking, ascensor privado, jardín y porche con barbacoa.
Hablamos de una casa que conserva aquello que muchas viviendas nuevas intentan imitar sin conseguirlo: techos altos, molduras, suelos hidráulicos, grandes ventanales, estancias generosas, chimenea, puertas nobles y una fachada con esa elegancia tranquila de las casas que ya estaban antes de que todo se pareciera demasiado.
El salón principal es amplio, luminoso y tiene alma. No es una estancia pensada para pasar deprisa. Es un espacio para vivirlo. Para leer junto a la chimenea. Escuchar la casa cuando se queda en silencio.
La cocina, práctica y con espacio para el día a día, mantiene ese aire de casa vivida, cómoda y real. Una cocina donde no hace falta fingir. Aquí se cocina, se conversa, se entra y se sale. Como debe ser en una casa pensada para vivir, no solo para enseñar.
Los dormitorios respiran amplitud. Tienen luz, altura y esa proporción que ya casi no se construye. Espacios donde cabe una cama grande, un escritorio, una butaca, una vida. Parece obvio, pero hoy no lo es.
Y luego está el jardín.
Un jardín privado en una parcela urbana de Girona no es un detalle. Es casi una anomalía.
Un espacio exterior amplio, con sombra, árboles maduros, zona de comedor, porche y barbacoa. Un lugar donde desaparecer del ruido sin salir de la ciudad. Donde comer fuera en verano, dejar que los niños jueguen, reunir amigos o simplemente sentarse bajo los árboles y no hacer nada.
Que también es una forma muy seria de lujo.
La casa incorpora comodidades actuales como ascensor privado, aire acondicionado, calefacción por radiadores de gas natural y plaza de aparcamiento/garaje, sin renunciar a su carácter original. Esa es precisamente su gracia: no intenta parecer nueva. No lo necesita.
Esta propiedad es para alguien que busca algo distinto.
Para quien no quiere una casa correcta, blanca, neutra y sin pasado.
Para quien entiende que vivir en una residencia histórica en Girona, con jardín privado, ascensor y casi 400 m² construidos, no es una oportunidad que aparezca cada semana.
Y hay otro punto importante.
Esta propiedad la comercializamos en exclusiva.
No hay muchas casas así.
De hecho, probablemente no haya otra igual.
Ref. V.326




















