Hay casas que se explican con metros.
Y luego están las casas que se entienden cuando llegas, aparcas, miras alrededor y notas algo muy sencillo: aquí se respira de otra manera.
Esta masía en el veïnat de Mont-roig, en Cassà de la Selva, es una de esas propiedades que no compiten por tener “una habitación más” o “un baño más”. Compiten en otra liga: la de la tranquilidad, la amplitud, la privacidad y el carácter.
La finca cuenta con aproximadamente 1,48 hectáreas de terreno, combinando zona ajardinada y zona de cultivo. Un entorno abierto, verde y despejado, donde la vivienda queda rodeada de naturaleza, luz y silencio. No ese silencio incómodo de una casa vacía. El bueno. El que se agradece.
La masía dispone de 228 m² construidos, distribuidos en dos plantas, además de una edificación auxiliar de 169,70 m² construidos. La vivienda conserva una arquitectura con mucha personalidad: piedra natural, muros con presencia, techos inclinados, vigas, revoltones cerámicos y materiales que no intentan parecer auténticos. Lo son.
En la planta baja encontramos una zona de entrada con escalera, un amplio salón-comedor con chimenea y grandes aberturas al jardín, una cocina-office también con chimenea, despensa, lavadero-trastero y baño. Es una casa pensada para vivirla sin prisas, con espacios generosos y conexión constante con el exterior.
En la planta superior, la zona de noche ofrece un distribuidor utilizado como estudio, dos dormitorios dobles, una suite con baño y vestidor, y un baño completo adicional. En total, la propiedad cuenta con 4 baños.
Y luego está el anexo.
Porque esta no es solo una casa de campo bonita. Es una propiedad práctica. La edificación auxiliar incluye garaje, sala con cocina y chimenea, porche con barbacoa, lavabo y sala de máquinas. Un espacio perfecto para reuniones, celebraciones familiares, invitados, zona de trabajo, almacenaje o para quien necesita algo más que una vivienda bonita en las fotos.
Además, existe la posibilidad de construir una piscina, y se dispone de render para visualizar cómo quedaría integrada en la finca. Ese detalle no es menor. Porque una piscina aquí no sería un añadido. Sería el cierre natural de una propiedad pensada para disfrutar del exterior.
Esta propiedad es para quien busca campo, pero no aislamiento. Para quien quiere privacidad, pero también buena conexión. Para quien valora una casa con alma, terreno, porches, chimeneas, jardín, garaje amplio y margen para crear su propio proyecto de vida.
No es una vivienda para todo el mundo.
Y precisamente por eso tiene sentido.
Porque si estás buscando una casa cualquiera, hay muchas.
Pero si buscas una masía con carácter, terreno y posibilidades reales en Cassà de la Selva, esta merece una visita.
Ref. V.439













































