Hay casas que se entienden viendo los metros.
Y otras que empiezas a entender cuando subes la primera escalera.
Esta es de las segundas.
Porque desde la calle no imaginas del todo lo que hay dentro.
Entras y lo primero que encuentras es algo que, viviendo en Sant Feliu, se agradece bastante: un garaje propio de buen tamaño.
Cabe el coche.
También las motos.
Y todavía queda espacio para almacenaje, una despensa y una zona adicional donde incluso hay un baño que actualmente no está en funcionamiento.
Hasta aquí, práctico.
Pero ahora subimos.
Y la casa cambia.
La siguiente planta es probablemente donde más horas acabarás pasando.
Una cocina grande, de esas donde realmente puedes cocinar, guardar cosas y sentarte alrededor de una mesa sin tener la sensación de que falta espacio.
Además, tiene salida directa a un balcón.
Y junto a la zona del sofá y la televisión aparece otro pequeño espacio exterior: una terraza interior.
No es la terraza de arriba.
Esa llegará después.
Esta es más íntima.
La del café rápido.
La de las plantas.
La de salir cinco minutos cuando no quieres subir ninguna escalera más.
Seguimos.
La casa tiene 3 habitaciones y 2 baños.
Dos de los dormitorios tienen salida a balcón, así que nuevamente aparece algo que se repite bastante en esta vivienda: siempre tienes alguna forma de salir al exterior.
Y todavía queda una planta más.
Arriba encontramos el lavadero y posiblemente uno de los lugares que más juego puede dar de toda la casa.
La terraza.
Desde aquí puedes mirar hacia dos lados.
Por delante, Sant Feliu.
Por detrás, los tejados y las casas del entorno.
Dos vistas distintas desde el mismo lugar.
Y un espacio que puede ser muchas cosas dependiendo de quién venga a vivir aquí.
Una mesa para cenar en verano.
Un rincón para tomar el sol.
Plantas.
Una zona para leer.
O sencillamente el sitio donde subir cuando quieres aire.
Según Catastro, la propiedad cuenta con 173 m² construidos, repartidos entre un garaje de 63 m² y tres plantas de vivienda.
Pero si tuviéramos que resumir esta casa solo con los metros, nos dejaríamos lo más interesante fuera.
Porque aquí lo importante es cómo se vive.
El coche abajo.
La cocina y la vida diaria en medio.
Las habitaciones en su espacio.
Y arriba, cuando parece que la casa ya ha terminado, la terraza.
No es una vivienda nueva.
Tiene acabados de otra época y seguramente alguien llegará imaginando cambios.
Perfecto. Porque los acabados se cambian.
Pero encontrar una casa en Sant Feliu con garaje propio, tres dormitorios, varios balcones, dos terrazas y cuatro niveles de espacio no se consigue cambiando los muebles.
Eso ya tiene que venir con la casa.
Y esta lo trae.
Ref. V.461






































